Entradas

Las grietas tambien llevan nombres.

No puedo echarte de mis recuerdos, sólo a aprender a vivir sin vos, porque sé que sos inmune al tiempo, aunque ya no te quiera,                                   o eso creo.                                   Si al final                                    cuando morimos somos juzgados en el amor,                                   creo ...

Tal vez

Tal vez me estoy portando de una forma ridícula. Tal vez llevaba años portándome de una forma ridícula, y no me daba cuenta. Tal vez soy una bomba de tiempo a punto de estallar. Tal vez ya no soporto la idea de seguir avanzando sola, de seguir sintiendo el peso invisible de mi mundo en los hombros y que me termine doliendo la espalda. Y tal vez estoy buscando refugio en unas manos frían que no pueden tocar mi alma. El “tal vez” se convierte en certeza con el paso del tiempo, o el peso. Así también algunas respuestas dejan de importar, como cuando pasas por lo destructivo, a algo muy parecido a la muerte, algunas cosas dejan de interesar y sólo intentas respiras… y respiras más lento en cada paso. Quiero amar de una manera libre y completa como no lo he hecho hace años, reírme hasta llorar, que me erice la piel cada vez que me tocan, que me empujen a vivir y estén, estén conmigo cada vez que descubro otros monstruos dentro de mí y se tiren conmigo desde el precipicio, con la intenci...

Me convertí en lo que siempre odié

Es solamente que el tiempo avanza, y un día una lágrima inundo mi cielo. No se termina la tormenta, aunque están creciendo una flores preciosas en mis roturas, y está tu nombre grabado allí.   Puedo encontrar mil razones para irme como esta rosa que está creciendo y quiero huir, porque lo siento, siento como mi vida sucumbe en tus palabras, como mi fragilidad se está volviendo tan real que duele. Me vi en un futuro junto a tu sonrisa y asusta, que no puedas sostener mi mano cuando lo necesite y me dejes caer. ¿Cómo puedo confiar si dudo del brillo de tus ojos?  Me rompieron tantas veces que me hice inmune a la herida abierta por mucho tiempo, me hice inmune al dolor de mis muñecas. Me miraron a los ojos y me prometieron un futuro con promesas vacías, era la puta con privilegios, era la otra sin saberlo si quiera, era el rato que pasar antes de ir a dormir, el despecho de otro corazón roto, el rato de la hora muerta o la hora feliz, la sensación distinta después de drogars...

Un cuento breve

No voy a decirte lo que se suele decir en estas situaciones, que yo estaré bien. Que al fin alguien llegará a ocupar ese lugar que yo quería para mí o que yo me voy a poder reconstruir como siempre lo he hecho desde pequeña. Que el dolor sólo será de paso, que todo esto dejará de importar rápidamente, que alguien soplará sobre mi herida y hará desaparecer tu nombre agrietado y al fin volveré a ser la dueña de mis noches. Que vos seguirás sonriendo sin sentir media culpa por el desastre que fuiste. Que dejarás de caerte en los vacíos de botellas rotas, dejará de llover en tus caminos cuando encuentres a ese alguien que partirá tu mundo en dos, y que nuevamente yo estaré bien.   Sé que una vez quizás fui suficiente y ocupé todos tus paisajes, al menos una noche. Sé que en algún punto nos sacamos del agujero al menos por un día, y me llenaste de luz en varios más, en el tiempo que fue necesario, con esas mismas manos con la que me devolviste-aunque no te diste cuenta-. Sé que ju...

Las cosas que no pude contarte

Pensé en todas las cosas que no pude contarte. Pensé también, en la cantidad de veces que ya no te abrazaría, ni me volvería a ver a través de tus ojos. En las sonrisas que ya no serán para mí. Pensé en tus manos ásperas y mi piel suave. Ahora intercambie el silencio por lágrimas, que me interrumpen en mitad de la madrugada. No quiero recordar las cosas malas que nos llevaron a dos polos opuestos, tan opuesto que ya se repelen. Prefiero quedarme con el brillo de tus ojos, con nuestros cuerpos desnudos, con el ladrido del perro que no te dejaba dormir aquella noche, con los abrazos, esos que sólo serán nuestros. Prefiero quedarme con el recuerdo de aquellos caminos, donde solo podías mirarme y sonreír y yo solo conseguía pensar   en que no terminara (al menos no tan rápido, pero me equivoque). Poco a poco voy comprendiendo esta carga nostálgica, donde olvidarte abre paso al recuerdo. No lo estoy haciendo mal Facundo, sal...

Miedo

Si duele no me llames, seguramente ya habré salido corriendo en defensa propia, no por no poder ponerle nombre a esto pero tampoco pretendiste hacerlo, ni   con los sentimientos. No sé si llamarlo ingenuidad o cobardía. Llevo unas noches repitiendo “te dije” no por vos, sino por mí. Soy sincera tengo el corazón tan roto que cuando bailo se escuchan caer cristales y no es culpa tuya, llegaste con la intensidad de un mar inmenso para mi desierto de isla, y con cada ola erosionaste los bordes de cada trozo. Sigue doliendo el cristal, pero vuelvo a ser desierto y sé, que quedarse es tentar a la suerte del que pone en las cartas la decisión de su propio destino, y seré más honesta, ya no hay más cristales qué romper y si caigo ya no podré reinventarme. Entonces prefiero quedarme conmigo en mis circunstancias. Pero aun así me hubiese gustado que me pares.

El precio del olvido

Esto es lo que queda y si dudas puedo hablar de vos en pasado. No sé si llamarlo inteligencia o cobardía pero me siento en la cima de la montaña y si no llegaba a borrarlo no sería capaz de ver este paisaje que me lleva a un futuro que me apasiona. Te recuerdo como una cicatriz que desaparece en mi piel, no busco mirar al espejo retrovisor, no porque tenga miedo, sino porque no siento la necesidad de volver a sentirte. Ya me llegas en color sepia, difuminado en nitidez. Ya no escucho el sonido de los cristales rotos cuando bailo, ahora ya no. Quizás sea demasiado pronto, demasiado rápido pero veo una sonrisa que me está abriendo un futuro distinto.   En el que ya no estás. ¿Es esto la felicidad? Creo que ya no existe la posibilidad de caída, ya no siento vértigo. Ya no tengo miedo.