Me convertí en lo que siempre odié
Es solamente que el tiempo avanza, y un día una lágrima inundo mi cielo. No se termina la tormenta, aunque están creciendo una flores preciosas en mis roturas, y está tu nombre grabado allí.
Puedo encontrar mil razones para irme como esta rosa que está creciendo y quiero huir, porque lo siento, siento como mi vida sucumbe en tus palabras, como mi fragilidad se está volviendo tan real que duele. Me vi en un futuro junto a tu sonrisa y asusta, que no puedas sostener mi mano cuando lo necesite y me dejes caer. ¿Cómo puedo confiar si dudo del brillo de tus ojos?
Puedo encontrar mil razones para irme como esta rosa que está creciendo y quiero huir, porque lo siento, siento como mi vida sucumbe en tus palabras, como mi fragilidad se está volviendo tan real que duele. Me vi en un futuro junto a tu sonrisa y asusta, que no puedas sostener mi mano cuando lo necesite y me dejes caer. ¿Cómo puedo confiar si dudo del brillo de tus ojos?
Me rompieron tantas veces que me hice inmune a la herida abierta por mucho tiempo, me hice inmune al dolor de mis muñecas. Me miraron a los ojos y me prometieron un futuro con promesas vacías, era la puta con privilegios, era la otra sin saberlo si quiera, era el rato que pasar antes de ir a dormir, el despecho de otro corazón roto, el rato de la hora muerta o la hora feliz, la sensación distinta después de drogarse. Otro cuerpo más a sus listas. La otra más a quien esconder.
Y me volví adicta, al sexo sin calor, a los besos con sabor a sal.
Me acostumbré demasiado rápido a no ser suficiente.
Y así evitar el quiebre de un corazón acostumbrado a la herida,
y a la soledad.
Comentarios