Miedo
Si duele no
me llames, seguramente ya habré salido corriendo en defensa propia, no por no
poder ponerle nombre a esto pero tampoco pretendiste hacerlo, ni con los sentimientos. No sé si llamarlo
ingenuidad o cobardía. Llevo unas noches repitiendo “te dije” no por vos,
sino por mí. Soy sincera tengo el corazón tan roto que cuando bailo se escuchan
caer cristales y no es culpa tuya, llegaste con la intensidad de un mar inmenso
para mi desierto de isla, y con cada ola erosionaste los bordes de cada trozo.
Sigue doliendo el cristal, pero vuelvo a ser desierto y sé, que quedarse es
tentar a la suerte del que pone en las cartas la decisión de su propio destino,
y seré más honesta, ya no hay más cristales qué romper y si caigo ya no podré
reinventarme.
Entonces
prefiero quedarme conmigo en mis circunstancias.
Pero aun
así me hubiese gustado que me pares.
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