Las cosas que no pude contarte
Pensé en todas las cosas que no pude
contarte.
Pensé también, en
la cantidad de veces que ya no te abrazaría,
ni me volvería a ver
a través de tus ojos.
En las sonrisas que ya no serán para mí.
Pensé en tus manos ásperas
y mi piel suave.
Ahora intercambie el silencio
por lágrimas,
que me interrumpen en mitad de la
madrugada.
No quiero recordar las cosas malas que
nos llevaron a dos polos opuestos,
tan opuesto que ya se repelen.
Prefiero quedarme con el brillo de tus ojos,
con nuestros cuerpos desnudos,
con el ladrido del perro que no te dejaba dormir
aquella noche,
con los abrazos, esos que sólo serán
nuestros.
Prefiero quedarme con el recuerdo de
aquellos caminos,
donde solo podías mirarme y sonreír
y yo solo conseguía pensar
en que
no terminara
(al menos no tan rápido,
pero me equivoque).
Poco a poco voy comprendiendo esta carga nostálgica,
donde olvidarte abre paso al recuerdo.
No lo estoy haciendo mal Facundo,
salgo bajo el sol abrazador todas las
tardes,
sonrió a mi madre como si no estuviera
rota,
y sigo esperanzada.
De que ambos algún día podamos partir el
mundo de alguien en dos.
Ya pasó nuestro tiempo.
Pero un día, volví a pasar por aquellas
calles
que esa mañana recorrimos,
y volví a recordar, cuando ser felices
era cuestión de mirarnos a los ojos.
Pero no te culpo,
es importante que lo sepas,
que sigo creyendo que fuiste un milagro
aunque ya no crea en la fe,
porque me siento respirar más liviano,
y ahora veo posar una mariposa en mi
ventana,
para así, tenderme un ala.
Comentarios