El precio del olvido
Esto es lo
que queda y si dudas puedo hablar de vos en pasado. No sé si llamarlo inteligencia
o cobardía pero me siento en la cima de la montaña y si no llegaba a borrarlo
no sería capaz de ver este paisaje que me lleva a un futuro que me apasiona.
Te recuerdo
como una cicatriz que desaparece en mi piel, no busco mirar al espejo
retrovisor, no porque tenga miedo, sino porque no siento la necesidad de volver
a sentirte.
Ya me
llegas en color sepia, difuminado en nitidez.
Ya no
escucho el sonido de los cristales rotos cuando bailo, ahora ya no.
Quizás sea
demasiado pronto, demasiado rápido pero veo una sonrisa que me está abriendo un
futuro distinto. En el que ya no estás.
¿Es esto la
felicidad?
Creo que ya
no existe la posibilidad de caída, ya no siento vértigo. Ya no tengo miedo.
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