Entradas

A mi pequeña

No sé exactamente cómo va a seguir a partir de ahora. Vuelvo a escribir como te prometí. Hice promesas que deje de cumplir con el tiempo, y sé que estés donde estés, no estas orgullosa de mi.    Hace unos días volví a escribir   un fragmento:        “Ojalá algún día pueda escribir sobre barriletes y pájaros,          sobre el cantar del gorrión aquella madrugada          d e la calidez en la que el viento sopla sobre el mar y la hace bailar.          De cómo las hojas del árbol danzan al unísono          y de cómo la belleza está ahí, y no lo entendés.          De pronto un monarca posa sobre una flor, y otra, y otra          el barrilete no cambia de dirección y pareciera que no se mueve.          Así me siento a veces, como agua ...

Para la mujer suicida

La ceguera del rencor que curte la piel la hace frágil, quebradiza, fina, sin sostén alguno. La pared era áspera y el ladrido de aquel perro era irritante, como el sonido de la televisión. Pero un día, no importa cuál, no importa dónde, recordó la promesa que había hecho aquella niña de 4 años, un recuerdo muy vago claro está, pero lo recordó por alguna razón.   Esa niña tan pequeña se prometió una unión, aquel sueño característico de un hogar fragmentado. Una unión familiar que resultó frustrante para sus primeros años. El desengaño de un padre deshonesto, la complicidad de una traición, la humillación e inutilidad como un sentimiento, la culpabilidad como ley primera, y el amor mezclado entre todos ellos. La lealtad a la gente que amaba a pesar de todo. El fragmento de sueños que la mantenía esperanzada de que algún día todo iba a cambiar. Pero ahora, ¿Dónde está esa pequeña niña con ojos de luz, y destellos de sol? ¿Dónde está esa pequeña con rulos castaños? ¿De dónde viene ...

Sinonimia

Hay dos mujeres dentro de mí, aquella que me arrastra hasta el infierno y me susurra cosas, y la otra encadenada a una libertad que está perdida para siempre. Dicen que hay otra, más violenta como el león, con mucha sed de justicia pero aún no la conozco.  No sé quién soy cuando escribo, pero sé, que soy más yo.  No sé si alguien me entiende, pero hay tres mujeres dentro de mí, inconciliables, opuestas, y frías porque están heridas. Hay otra niña dentro de mí, que no para de gritar pero nadie la escucha. Llora en silencio y escribe para nadie. Y no me sorprende.

Suicidio

Me había enamorado de una mujer triste. La veo cruzar por la calle todas las noches y no consigue verse reflejada en cada estrella. Ella, incapaz de verse, incapaz de saberse libre, sigue caminando como un alma perdida encarcelada por sus propios muros. Le gustaba el frío y mucho más las hojas de otoño. Sufría. Sopesaban sus pensamientos. Sufría. Atosigada. Y yo lo sabía, pero nadie más. El dolor del insomnio, el color gris de sus ojeras, el peso de su espalda me hablaba y lo sentía. Le aturdía el sonido del reloj, le daba miedo el paso del tiempo y lloraba. Lloraba cada noche que no podía dormir. La podía escuchar. Le pesaban los párpados y me preguntaba ¿Esta viva o ya está muerta? Cuando la vi profundamente a los ojos puede comprender que todavía había mucha vida. Tanta vida como miedos. Muros decía yo. Muchos muros. Muchas tristezas. Muchas rajaduras. Muchas espinas. Y muchos fantasmas. ¿Cómo hago para salvarla?, siento que la estoy perdiendo. Siento como su grisácea paz se ...

Hermetismo en desgaste

“…porque el mundo ya no importa   si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero..” Quiero detenerlo todo. Me lastiman el pesar de mis párpados, el silencio de mis gritos el silencio que se convierte en silencio y el pasar del tiempo. No puedo seguir en este estado letárgico en el que me olvido,                                             no encuentro espacios en blanco ni cielos despejados, no puedo saciar mi sed de vida en medio de estos muros que yo misma construí tengo un mar invisible en mis manos llenas de inseguridades y miedos, muchos miedos, tantos como ganas que no se abren paso a corriente. Veo pasar mi vida en frente de tus parpados y no te das idea que soy una bomba de tiempo a punta de ...

El peligro de perderlo todo

          Me quejo de la luz diciendo que me destruye, me quedo con la noche para saciar mi sed de sangre.           Luego alguien pregunta,-¿en qué pensas cuando ignoras la vida, tu vida y la de los demás?-.   -Uno no piensa cuando es feliz, menos cuando está sumido en el dolor. Hay que estar muy sano para resistir la tentación de lastimarse- Respondí al eco. Y sentí una mirada extrañada por un momento y se desvanece, como una grisácea paz.            No lo entiende. Ahora, en este momento no puedo cerrar nada. Estoy sumergida en las manos que me faltan, en esos labios que ahora solo lastiman. Sigo sumergida en el océano de esos ojos, que me ahogan en cada paso. No puedo mirar hacia atrás sin derrumbarme, pero es inevitable hurgar ahí donde duele. Sin embargo entendí, que uno puede gastar toda una vida en comprender que ya no le...