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Era una isla que hasta hoy no quería ser encontrada, ni querida, ni liberada.

He deseado tan fuerte, como también he perdido interés en cosas realmente importantes. La angustia está a flor de piel y tengo tantas ganas de gritar que mis cuerdas vocales ya sangran del ahogo, del dolor de una mente y unos pulmones que no quieren descansar. Finjo estar ocupada, y es agonizante. No encuentro otra manera de sobrevivir si no es ahogando todo lo que habita en mí. Quisiera escapar de esta tormenta, calmar el viento y las olas que arrasan con cada centímetro de mis deseos y quienes graban el "no puedo" en la punta de mi lengua. Siento desear tan fuerte que arrasaría ciudades y provocaría terremotos. Pero me siento en una encrucijada en donde mi única salida implica volar. Y no puedo. ¿Cuándo dejaré de ser una isla?

Alguna historia que pudo ser de amor.

Lo que nos mató no fue la rutina, ni la erosión del amor porque había amor, yo sé muy bien que había amor. No fue tu mirada superficial despreocupado de los detalles que yo vislumbraba con la intención de reafirmar un tipo de ternura que sólo después descubrí que era sólo mía. Ni la falta de ganas de estar cerca, de estar uno encima del otro. Tampoco nos mataron los demás, ni mis preocupaciones en exceso, no sé cómo explicar. Siempre nos abrazabamos con ese calorcito de la necesidad que se transmitía en nuestras miradas, la necesidad de uno y del otro. Nos sentíamos con tantas ganas al tacto que no nos alcanzaba, pero aun así cuidábamos lo posiblemente frágil de eso. Quizás solo nos entendíamos con las luces apagadas y ya no era suficiente para mí. Lo probé de todos modos. Lo probamos. Y me hiciste mucha falta, quizás eso fue lo que nos terminó de matar: Las cosas que no nos dijimos, las exclamaciones de más que yo exigía y el silencio que seguía después... esa fue la respuesta. Las e...

Moretones bajo la piel

Hay muchos baches en el camino, pero también hay lagunas que la cortan, el césped está seco. Cómo seguir si no sabes cómo, cómo seguir si no hay esperanzas. Cómo seguir si ya no distingo el color de sus ojos. Cómo seguir si hay miedo. Pocos saben sobre las lagunas de la mente. Nadie conoce los moretones que están bajo la piel, esas que nadie ve. Entiendo, nadie me va a salvar. Pero a veces las lágrimas no alcanzan,   aunque a veces en el charco también se ve reflejado el cielo . La respiración se corta, y no fluye se estanca como el agua de mis ojos, como la fuente que no funciona, aquella que está bajo la sombre de un sol  que no sale desde que el otoño se apodero de mis palpitos. A veces no puedo fluir, a veces no puedo seguir. A veces quiero apoyarme sobre alguien, pero a veces quiero encerrarme en mí.  Y entonces,   sólo a veces, soy el desierto.  Sálvenme,  no soy tan fuerte...

¿Qué sabemos nosotros? ¿Qué vas a saber vos?

No conocemos lo bueno hasta que nos toca de cerca, ni siquiera lo malo hasta que nos vuelve a tocar lo peor. Recuerdo que pense que la falta es lo que nos hace únicos, el foco de atención. ¿Qué sabemos nosotros lo que los ojos del otro nos piden a gritos? ¿Qué sabemos nosotros de lo que sienten los demás? Qué sabemos nosotros… Había comenzado un día liviano, y no me sentía tan culpable, quería que esto funcionara pero arriesgar también implica no saber qué quiere el otro e intentarlo de igual forma, esa parte es la que me olvide. Tenía tanto miedo a fallar otra vez que me olvide la parte del- intentar-. Quería que esto funcionara. Quería volver a creer en el amor verdadero y sincero. Pero el miedo a veces nos paraliza o queremos huir, esto es lo que yo hice. Hui. Y eso es lo que vos hiciste: correr en la dirección contraria como quien es siempre indiferente. No sé si a veces soy la loca que todavía cree en el amor de verdad o la perra asustada que quiere correr cuando la ...

Sola

No es que lo necesite pero, quiero sentirme acompañada. ¿Dónde estas? 

Entender el (sin)sentido

“Y entonces todo vuelve a tener sentido, que por suerte o para nuestra desgracia nada lo tiene, ni siquiera el mar ni el brillo de tus ojos. Las vivencias que fueron, ésas,   ya nunca vuelven”   A.R.F Ahora intento mirar todo el pasado, el camino recorrido y me pregunto, ¿Dónde estoy parada? ¿Cuál es el camino que tengo que tomar? Y caigo en la cuenta de que me enfrenté a titanes muchos más grandes y fuertes que yo, que desempolve mi ropa, lamí mis propias heridas y las cure, de algún modo puedo convivir con mis monstruos que salen a la superficie para atormentarme de vez en cuando, no puedo negar que esos monstruos son parte de mi historia y de mi misma, también me hacen lo que soy. No puedo negarlos, no puedo olvidarlos, sino por el contrario, dar cuenta de que con ellos convivo. Soy más fuerte de lo que aparento, y más fuerte de lo que creía, claro que no sabemos de qué somos capaces sino hasta que las situaciones superan nuestras expectativas, h...

Ecmnesia

La luz solar dejó de entrar por mi ventana esta mañana, volví a andar descalza por la arena, regué mi flor, peiné mi cabello, y pinte mis labios de rojo. Y todo se volvió a desvanecer. Pero te vi, te vi en mí otra vez. Te extraño,  no soy tan fuerte.