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Recuerdos: capítulo 5

 Fue cuando se dio cuenta y escribió: "Los recuerdos no tienen que ser siempre dolorosos, yo lo puedo mantener vivo en mi memoria recreando una y otra vez aquellos momentos felices". -Cuando más lo recuerdo así, más feliz me puedo mantener- se dijo así misma. 

Ruptura

  De vez en cuando me encuentro tildada pensándonos, preguntándome si sigues siendo el hombre que conocí aquella mañana de sábado y quisiera hablarte de mis nuevos miedos, de mis sueños raros, de que me encuentro mirando nuestras fotos antes de dormir.    Pienso, que ya no seremos aquellas personas que fuimos en esas fotografías. A veces me consuela pensar de que las rupturas mejoran las relaciones y una vez que atravesemos esta soledad nos volveremos a elegir   Aunque tal vez tenías razón.   También puedo empezar a ver un futuro en el que ya no estás.    Hablo de ti desde la dulzura de la calma aunque es raro hablarle a alguien que ya no eres, yo, que ya no sé quién soy.   Tú y yo ya no somos nosotros, pero seguimos siéndolo en el lugar  al que voy cuando tengo frío. 

Ya no existen títulos que reflejen algo

Te imaginas caer por las torres, nadando en gritos insufribles que ya nada tienen para decir. Siento escuchar los silencios de mil fantasmas deambulando por las calles desiertas. No puedo acariciar tu pelo, ni sentir tus manos No veo más que reproducciones de una misma cara No veo la oscuridad que atenta la seguridad de nuestras almas, porque eso es único No encuentro el hilo que sigue después de esto Las mariposas siguen muriendo El monarca que vi deambular, ya no existe -Me veo y no me encuentro- El sello que marca mis muñecas,  como ley marcial. Y lo auténtico entonces,   dura un suspiro. No puedo hablar con tantas metáforas porque la tierra está temblando Y no puedo respirar y siento que alguien aquí adentro me arrastra y siento tan frió, y tan sola, y tan vacío, y tan rota, -que mi voz ya no me pertenece.- -No estás sola-, me repito. -No lo estás- escribo en mi espejo. Y sigo sin poder respirar. 

Mensaje en botella al mar

Me siento al borde del abismo y descubro que también el mar nos mira y piensa cosas, me pregunto si pensará en nuestras historias de vida, si me mira de la misma forma en que me veo yo, y si descubrió el secreto que guardan mis ojos. El aire se hace cada vez más denso, caliente y nefasto, no entiendo cómo pueden respirar con este aire, quizás a mucha gente no le cuesta pero a mí sí. Me fuerza respirar, y me cuesta avanzar en este desierto lleno de gente, pero tan vacíos. Lloro al ver mi película favorita, mis dibujos animados favoritos y mi serie preferida, y con la arena escurriéndose entre mis dedos descubro que estoy triste, pero encubro mi tristeza, prefiero estar triste sola. Hablo siempre desde un lugar frívolo, aparentando calma en medio de la tempestad, porque esta tormenta nunca termina, alejándome de mi realidad tanto como sea posible. Intento salvarme a través de estas palabras. Intento ayudarme en esta guerra interminable donde me veo naufragando entre palabr...
Perdón. Pero hay cosas que no me perdono.

A mi pequeña

No sé exactamente cómo va a seguir a partir de ahora. Vuelvo a escribir como te prometí. Hice promesas que deje de cumplir con el tiempo, y sé que estés donde estés, no estas orgullosa de mi.    Hace unos días volví a escribir   un fragmento:        “Ojalá algún día pueda escribir sobre barriletes y pájaros,          sobre el cantar del gorrión aquella madrugada          d e la calidez en la que el viento sopla sobre el mar y la hace bailar.          De cómo las hojas del árbol danzan al unísono          y de cómo la belleza está ahí, y no lo entendés.          De pronto un monarca posa sobre una flor, y otra, y otra          el barrilete no cambia de dirección y pareciera que no se mueve.          Así me siento a veces, como agua ...

Para la mujer suicida

La ceguera del rencor que curte la piel la hace frágil, quebradiza, fina, sin sostén alguno. La pared era áspera y el ladrido de aquel perro era irritante, como el sonido de la televisión. Pero un día, no importa cuál, no importa dónde, recordó la promesa que había hecho aquella niña de 4 años, un recuerdo muy vago claro está, pero lo recordó por alguna razón.   Esa niña tan pequeña se prometió una unión, aquel sueño característico de un hogar fragmentado. Una unión familiar que resultó frustrante para sus primeros años. El desengaño de un padre deshonesto, la complicidad de una traición, la humillación e inutilidad como un sentimiento, la culpabilidad como ley primera, y el amor mezclado entre todos ellos. La lealtad a la gente que amaba a pesar de todo. El fragmento de sueños que la mantenía esperanzada de que algún día todo iba a cambiar. Pero ahora, ¿Dónde está esa pequeña niña con ojos de luz, y destellos de sol? ¿Dónde está esa pequeña con rulos castaños? ¿De dónde viene ...