Y cada uno en su orilla, sin amarnos, ajenos.
No encuentro cuál es el balance en todo esto, tampoco le encuentro el sentido de querer explorar otros rumbos sin estar lista, y lo peor es que eso hice.
Estoy del otro lado y también de este. Estoy perdida, encerrada y agobiada. Y no encuentro la diferencia.
No entiendo cómo me puedo encontrar en dos corazones diferentes.
Me pierdo en unos ojos que no son míos, en unas manos que no me tocan, en una voz que no clama mi nombre. Amo sumergirme en sus sin-sentidos.
Y así, en un mar de confusiones voy caminando creyendo saber a dónde voy, intentando creer en lo que digo.
En este estruendo escucho mil voces y no sé cuál es la mía.
Amo profundamente a quien me ama, amo profundamente a esta persona que me hizo daño, que me toca, me mira y clama mi nombre.
Él está en aquella orilla y yo estoy en aquí, ajenos, distantes. Sin amarnos.
Yo estoy de este lado de la orilla y tú estas junto a mi. Mirando. Amándonos
Todo escuece en este invierno frío pero todo cambia cuando escucho-su-voz.
Todo calienta si me miran -tus-ojos.
No sé a quien amo,
no sé cuál es mi voz.
Todo esto es, al fin y al cabo, improvisación.
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