El peligro de perderlo todo
Me quejo de la luz diciendo que me destruye, me quedo con la noche para saciar mi sed de sangre. Luego alguien pregunta,-¿en qué pensas cuando ignoras la vida, tu vida y la de los demás?-. -Uno no piensa cuando es feliz, menos cuando está sumido en el dolor. Hay que estar muy sano para resistir la tentación de lastimarse- Respondí al eco. Y sentí una mirada extrañada por un momento y se desvanece, como una grisácea paz. No lo entiende. Ahora, en este momento no puedo cerrar nada. Estoy sumergida en las manos que me faltan, en esos labios que ahora solo lastiman. Sigo sumergida en el océano de esos ojos, que me ahogan en cada paso. No puedo mirar hacia atrás sin derrumbarme, pero es inevitable hurgar ahí donde duele. Sin embargo entendí, que uno puede gastar toda una vida en comprender que ya no le...