La vida tiene varios círculos
-Escribí
su nombre tantas veces aquí adentro,
que ahora
mismo puedo decir
que lo he
cerrado,
cerré la
parte que te perteneció-.
Soñé con el crepúsculo del
atardecer,
esa belleza inesperada del final de
un gran ciclo,
el circulo que te perteneció.
Reconozco esa mirada a legua, esa
mirada nostálgica,
de un especie de amor no resuelto,
pero te veo y no me reconozco
a través de tus ojos,
a través de tu cielo,
porque claro, aquel dolor
siempre será solo mío.
Porque volví a sumergirme en tus
sueños y en tu olvido,
Naufrague en el mar de tu cielo, en
tus costillas y en tu boca, cada noche.
Te soñaba disperso
te soñaba distante,
y te soñaba loco.
En fin, te soñaba.
Ya no hace falta verte, ni
recordarte
para dejar de amanecer abrazada a la
nostalgia.
No necesito más de lo que ya tengo,
es decir, un mundo,
es decir, una galaxia,
una estrella, un universo,
un papel en blanco
en el que ya no estás tú.
Y entonces, nada importa,
y entonces, nada existe,
porque entre mis historias,
tú ya no formas parte de ninguna.
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