Un caliente invierno
“Lo peor del amor es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivo”
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivo”
Joaquín
Sabina
Entre
tantas oleadas de emociones
Ésta es la
más fría, o la más caliente
Ya no lo
sé.
El humo me
ofusca la vista
Y el viento
que no sopla,
Sigue sin
soplar desde hace un tiempo ya.
Las narices
inflamadas
Y los ojos
Siguen rojos.
Te he
buscado en un millar de silencios
Y tú que no
me escuchas
No me miras. Que no me
ves.
Y yo que
sigo mirando el horizonte vertical
La luna en
el océano
Y las rocas
suaves en mi garganta
La lluvia
que no me deja respirar,
Como
siempre, claro.
Y aquella
fuente que no funciona.
Sigue rota.
Por si no
lo notaste
Todo sigue,
aunque sea
igual.
Como los sueños,
con desesperanzas
que aún siguen sin salir del inframundo
Y el cielo
que sigue nevando
Como casi
siempre desde que te fuiste
Y la nieve
que no se derrite en tus manos
Porque
claro,
Tú eras el
invierno.
Ya ni recuerdo
cuando fui
Cuando
llegué,
Y cuando
volví
De este
lugar que hace tanto frío
Por tan
ardiente
Vete
Aunque
comprendo que si vuelves
Es porque
te habías ido de verdad.
Que dolor!
Y las
palabras que sigo gritando desde siempre
No las
puedo oír.
Porque me
sigo mintiendo
Las
estrellas que ya no son estrellas
Que ya no
sé si fueron,
si serás o son.
Mis salvadoras
Y tú, como
siempre que tratas de salir
De un
cuento que no se vivió
Un camino
que nunca existio.
De mí.
De ese infranqueable
abismo que no para de sangrar
Que las
pupilas que miro ahora contigo
Son las mías.
Siempre fueron,
Siempre las
mías
-fui yo- me
repito
El fuego
que quema y arde, soy yo.
Y entonces
también quiero desaparecer.
Soy la aguja de mi pajar.