Supongamos que no te olvide.

Supongo que debería agradecerte
Por hacerme reír cada vez que me pasas de largo cuando me vez
Porque elijo la dirección prohibida hacia tu casa todas las madrugadas

Supongo que debería agradecerte por eso
Por soltar mi mano cuando menos lo merecía o más.
 No lo sé

Supongo que debería odiarte
Por hacerme una isla desértica que no quiere ser encontrada definitivamente
Por convertirme en un fantasma que deambula por el cementerio de las personas perdidas

Supongo que debería quererte
Por hacerme reír cuando estaba contigo
Por sostener mis manos cuando más lo necesitaba

Y supongo que te he echado de menos
Por desear soñarte cada noche
Por conseguir construir un puente hacia una isla que no quería ser encontrada,
 ni querida,
 ni liberada.

Supongo amor, que eso es lo que extraño
La manera en que viví junto a ti.

A veces salgo a caminar por las madrugadas con la esperanza de encontrarte
Ya no salgo con auriculares por si te oigo nombrarme
Ni miro mis películas favoritas solo para no llorar

Apago mi teléfono cada día cuando tomo el bus,
 con la intención de no recordar
 que ya no me mandas ni un mensaje

Y para poder escuchar mis pensamiento que no me llevan hacia vos
Como siempre
No existe un día que no te piense,
Que no te recuerde

Y yo,
que no me perdono
por mantenerte vivo mientras yo sigo desecha
Es un estado letárgico en la que tú me olvidaste.

Y aquí estoy,
sobreviviendo en pequeñas ráfagas de aliento
y recuerdos que arden cada vez que escucho al viento soplar.

Aquí estoy, esperándote como siempre,
desde que te conocí.

Hace mas de mil noches y trescientos setenta y  siete días.

Entradas populares de este blog

A mi opuesto y muy parecido