Tú, alma perdida de los cuatro vientos

Estar contigo sería como tener un pedacito de cielo,
una pequeña dosis de vértigo, un beso tuyo y aquél abrazo eterno,
comunicándonos por el mas allá de las palabras
sin saber realmente ni que queremos decirnos.
Pero me mirarás, y entonces, lo sabremos
porque no hay forma más clara que una mirada pura en el centro de tu pupila.
Mi alma te llama a través de las profundidades de mi esencia
de aquella tristeza entumecida por tu ausencia.
Y aquí tengo presente aquél olor a frutillas que desprenderá tu pelo,
¿Cómo puedo percibirlo?
Nada sería más placentero que verte sonreír, por ti para todos y por mí.
Vivir a la deriva sólo contigo. 
¿Sabes? El éxtasis que me provocará tu mirada es lo que me hará vivir.
Deseosos de aventurarnos pero incapaces de efectuarlos.
Me necesitarás como yo a ti, 
ambos alimentándonos con la dulzura de nuestras almas.
Ambas unidas enfrentando nuestros sueños.
No seremos de aquellos que realizarán falsas promesas
ni decirnos pequeñas palabras vacías en aquellos intentos de despedidas.
Siempre unidos, tú allá y yo aquí, no lo olvides,
presente en cada sueño, en el aire que respiras, en el viento que se desliza por tu piel.
Y tú, aquí, mirándome mientras escribo de ti, acostado a mi lado,
acompañándome en cada rincón, en cada ápice de amor que ilumina mis ojos. 
Sintiéndote, pero sin poderte ver.
Y ahora me encuentro aquí, sentada en nuestra estrella polar, esperándote.
Susurrando tu nombre a través del viento. 
¿Dónde estás?


Comentarios

Entradas populares de este blog

A mi opuesto y muy parecido