-Escribí su nombre tantas veces aquí adentro, que ahora mismo puedo decir que lo he cerrado, cerré la parte que te perteneció-. Soñé con el crepúsculo del atardecer, esa belleza inesperada del final de un gran ciclo, el circulo que te perteneció. Reconozco esa mirada a legua, esa mirada nostálgica, de un especie de amor no resuelto, pero te veo y no me reconozco a través de tus ojos, a través de tu cielo, porque claro, aquel dolor siempre será solo mío. Porque volví a sumergirme en tus sueños y en tu olvido, Naufrague en el mar de tu cielo, en tus costillas y en tu boca, cada noche. Te soñaba disperso te soñaba distante, y te soñaba loco. En fin, te soñaba. Ya no hace falta verte, ni recordarte para dejar de amanecer abrazada a la nostalgia. No necesito más de lo que ya tengo, es decir, un mundo, es decir, una galaxia, una estrella, un universo, un papel en blanco en el que ya no estás tú. Y entonces, n...